Blog dedicado a Traveller, Cyberpunk, 2300AD y Twilight 2000

Estación Lepcon Yagai-4

Fuente de la imagen: visionforgestudios.com

Nave de exploración Eclipse.

Órbita del planeta Yagai-4, año 2294.

Verde. Verde y azul.

A lo largo de su carrera en el ejército había visto muchos planetas, la mayoría rocas estériles, pero ninguno tan verde como este. Grandes océanos cubrían más de la mitad del planeta y el resto era una masa selvática densa e impenetrable. En alguna parte bajo ese manto vegetal había vida inteligente, los Napos, una raza de esquivos seres arborícolas de apenas medio metro de altura. Los Napos habían sido tributarios del Imperio desde hacía siglos y ahora su planeta estaba dentro de la esfera de influencia de las naciones terrestres, o más concretamente, de las corporaciones terrestres.

De todas formas los Napos no eran la razón de este viaje, al menos no directamente.

Steve Endor se apartó de la ventana lateral del puente de la nave y se dirigió al capitán.

–        ¿Cómo van los preparativos, Shak?

–        Estamos listos, ¿y el equipo de abordaje?

–        Listos también. ¿Tenemos localizada la estación?

–        Está al otro lado del planeta, en nuestra misma órbita.

Shak Lubil, capitán de la nave scout Eclipse, se volvió hacia el oficial de sensores y comunicaciones.

–        Supra, ¿Han dado señales de vida?

–        No, ni comunicaciones ni movimientos de entrada o salida.

FISSHH – FISSHH. Notaron una pequeña sacudida cuando Luka, el copiloto, maniobraba la nave para que permaneciera en órbita geoestacionaria. Rilkien se acercó desde popa.

–        ¿Cuándo tiempo vamos a seguir esperando?

Endor miró pensativo a Shak y a Rilkien.

–        No hay por qué esperar más. Hay que ponerse en marcha, Shak.

–        Adelante entonces.

Shak se acercó al pasillo central y empezó a dar órdenes a sus hombres a voces.

–        ¡Zafarrancho de combate!, Noname, al puente; Yatro, a ingeniería.

Noname vino corriendo desde popa y ocupó su puesto en el puente como oficial de computadora. Shak se sentó en el asiento del piloto.

–        Luka, avante uno.

–        Avante 1G capitán.

La Eclipse se puso en movimiento suavemente mientras el copiloto ponía sus 100 toneladas de desplazamiento en órbita alrededor del planeta. Endor y Rilkien fueron hacia popa por el pasillo central, dejando atrás los cuatro camarotes de la tripulación, y llegaron a la pequeña sala común, donde estaban los 8 mercenarios que componían el equipo de abordaje, casi todos veteranos de la campaña de Freihaven. Endor tomó la palabra.

–        Nos acercaremos a la estación orbital en modo sigiloso. ¿Se dice así Rilkien?

–        Algo así.

–        Intentaremos llegar sin ser detectados y nos acoplaremos a la estación en uno de los muelles auxiliares. A partir de ahí decidiremos qué hacer dependiendo de lo que nos encontremos. Si no hay ninguna pregunta recoger las armas y poneros los trajes de vacío, no sabemos si la estación estárá despresurizada. La nave está escasa de tripulación, necesitamos un voluntario para ocuparse de la torreta láser hasta que nos acoplemos.

Mei Yuen se adelantó.

–        Yo lo haré.

–        Bien, en marcha.

Fueron bajando por la escotilla hacia la bodega de carga, que usaban como camarote comunitario, y empezaron a equiparse. En el puente de mando continuaba la actividad.

–       Aceleración cero. Velocidad residual 1G.

–        Supra, sólo sensores pasivos, nada de radar.

–        Afirmativo, sólo PEMS, sensores de infrarrojos y telescopio activados capitán.

Shak conectó el intercomunicador.

–         Yatro, apaga todo lo que no sea estrictamente necesario.

–        OK, apagando planta de energía. Soporte vital auxiliar conectado. Pasando a luces de emergencia. Baterías conectadas.

La planta de energía dejó de funcionar y se hizo el silencio a bordo de la nave. La iluminación principal se apagó y se encendieron las luces rojas de emergencia. Mei Yuen subió desde la bodega de carga con el traje de vacío puesto y su carabina láser al hombro. Desde la cubierta principal trepó por la escalerilla central hasta la torreta dorsal. Poco a poco todos los mercenarios se reunieron en la sala común y se sentaron a esperar pacientemente. La pequeña nave de exploración continuó su órbita emitiendo la mínima señal calorífica posible, y su trayectoria la llevaba lentamente hacia la estación orbital Lepcon Yagay-4, que se encontraba en órbita geoestacionaria al otro lado del planeta.

Steve Endor se acercó al puente de la nave para poder ver el planeta. Estas naves casi no tenían ventanas y para un veterano de las Fuerzas Especiales la vida a bordo se le hacía un poco claustrofóbica. Se quedó mirando el azul de los mares de Yagai-4 y por unos instantes se olvidó de la misión. La corporación Lepcon les contrató para investigar la desaparición de la nave correo de la estación Lepcon Yagai-4, que llevaba un retraso de dos semanas. La nave correo debía traer personal libre de servicio, correo y los resultados de las prospecciones que la corporación estaba llevando a cabo en el planeta Yagai-4. El orden de prioridades era:

  1. Encontrar un prototipo en fase de evaluación, el Detector Integrado de Partículas Minerales (DIPM).
  2. Rescatar a la tripulación, especialmente a los prospectores.
  3. Recabar los resultados de las prospecciones.

Endor, Rilkien y Mei Yuen habían contratado a la nave Eclipse y su tripulación a través de un amigo común, y habían reclutado a los mercenarios, casi todos viejos conocidos de la campaña de Freihaven, salvo Orión Aldebarán, un ex marine recién licenciado.

Rilkien entró en el puente y le sacó de sus pensamientos. Llevaba un subfusil al hombro.

–        ¿Cuánto falta?

–        No lo sé, ¿estás ansioso por entrar en acción?

–        ¿Y quién no?

Cuando la estación estuvo a la vista el oficial electrónico empezó a recibir datos de los sensores.

–        La estación tiene energía. Hay una nave de exploración acoplada al muelle de atraque principal. un nivel por encima del puente. Las torretas no se mueven.

–        Gracias Supra. ¿Puedes darnos imagen?

–        Sí, capitán.

La pantalla de datos del puente parpadeó y pudieron ver por fin su objetivo: era como una rueda con cuatro radios, cruzada perpendicularmente por un eje largo. Endor y Rilkien miraron con atención la imagen en la pantalla. Rilkien señaló la parte inferior de la imagen.

–        En la parte inferior del eje central está la zona de ingeniería.

–        Y el muelle de atraque auxiliar.

–        Arriba está el puente y el muelle de atraque principal, y en el anillo está la zona habitable y los laboratorios.

–        ¿Cuál es el siguiente paso, Shak?

–        Esperaremos un poco más y encenderemos la planta de energía para poder usar el motor de maniobra y acercarnos a la estación.

Mei Yuen mantenía la estación en el punto de mira de los cañones láser. La voz del capitán de la nave sonó por la línea interna.

–        Yatro, enciende la planta de potencia.

–        Tardará unos minutos.

–        Dependemos de ti.

Mei sabía por su experiencia en el Servicio de Correo Interestelar que encender una planta de potencia es una operación complicada y si el ingeniero no estaba fino podrían pasar de largo por delante de la estación sin energía y a merced de las torres láser. “Más vale que no la cague por la cuenta que le trae”, pensó.

Al cabo de 15 minutos la planta de potencia cobró vida, y oyó como los sistemas de la nave entraban en funcionamiento. Las luces de estado de la torreta se encendieron y llegaron hasta la marca de máxima potencia. “Esto es otra cosa”, se dijo. La voz del ingeniero sonó por la línea interna.

–        Planta en marcha, motor de maniobra operativo. Todo en orden capitán.

–        Te debo una cerveza.

–        Y que lo diga.

Shak tomó los mandos de la nave y la condujo hasta situarse en la parte más baja del eje de la estación, fuera del alcance de los cañones láser, situados en la parte más alta. Pasaron tan cerca que Mei pensó que podría alargar la mano y tocarla. En el casco de la estación pudo leer:

LEPCON YAGAI-4

Fuente de la imagen: http://psamtik.deviantart.com/

–        Amarre en curso.

¡CRONK!        HUSSHH

La nave se acopló al ciere de aire de la zona de ingeniería de la estación. Endor cogió su fusil de asalto y le dio una palmada en el hombro al capitán.

–        Buen trabajo Shak. Necesitamos que tres de sus hombres se queden en la nave y que otros dos nos acompañen.

–        OK. Luka y Noname, os toca ir con el equipo de abordaje. Ir a coger vuestras armas.

Los dos tripulantes intercambiaron miradas de aprensión pero obedecieron a su capitán y se dirigieron hacia popa.

Endor abrió el cierre de aire y se quedó mirando las manchas de sangre en el suelo del compartimento estanco.

–        Empezamos bien.

Alguien había arrastrado uno o varios cuerpos ensangrentados hasta el cierre de aire y los había arrojado al espacio. Endor y sus hombres entraron en la zona de ingeniería de la estación y se dividieron en cuatro grupos.

–        Buscad rastros de sangre

Endor y Rilkien se acercaron hasta el ascensor mientras el resto del grupo rastreaba la zona. El indicador marcaba que el ascensor estaba en el nivel del anillo. Orión Aldebarán volvió al cabo de unos minutos.

–        Cuatro, han arrastrado cuatro cuerpos y los han tirado al vacío.

Endor y Rilkien trazaron rápidamente el plan. Dejaron a Luka y a uno de los mercenarios vigilando la zona de ingeniería y el resto usaron las escaleras para subir hasta el nivel del anillo.

–        Shak, aquí Endor. No dejes que tomen la Eclipse bajo ningún concepto. Si oyes disparos en la zona de ingeniería suelta amarras y espera órdenes.

–        Roger.

La subida por la estrecha escalera les dejó sin aliento.Con la respiración entrecortada por el esfuerzo, Endor les dividió en tres grupos: Orión y tres mercenarios se quedarían en el nivel del anillo para peinar los laboratorios y la zona habitable; Endor, Rilkien y dos mercenarios subirían por la escalera hasta el nivel del puente. Allí esperarían a que Mei, Noname y los otros dos mercenarios subieran con el ascensor. La idea era que los dos grupos asaltaran el puente al mismo tiempo.

El grupo de Orión se perdió por el pasillo acristalado en dirección al anillo mientras el grupo de Endor subía en dirección al puente. Al cabo de unos minutos la voz de Endor sonó por los cascos de Mei Yuen.

–        Grupo uno en posición. Grupo dos, adelante.

–        Roger. Grupo dos adelante.

Mei apretó el botón y las puertas del ascensor se cerraron. Todos comprobaron sus armas y miraron con atención como las luces del panel se iban encendiendo, acercándose cada vez más al nivel del puente.

—————————————————————————————————————

Las ráfagas resonaron por todo el puente y las puertas del ascensor se llenaron de agujeros antes de llegar a abrirse. Noname recibió tres impactos y cayo como un fardo. Mei y los mercenarios se echaron al suelo y salieron a gatas del ascensor cuando las puertas terminaron de abrirse, mientras el interior del ascensor hervía con los impactos de escopeta y armas automáticas.. El grupo de Endor y Rilkien ya respondía al fuego desde la derecha, así que Mei y sus hombres dieron un rodeo hacia la izquierda protegiéndose tras las consolas y el mobiliario del puente. Desde el flanco vieron a sus oponentes, cuatro hombres armados con fusiles de asalto y escopetas, parapetados cerca del muelle de atraque principal. Mei esperó a que volvieran a disparar en dirección al grupo de Endor y dio la orden de fuego a sus hombres. Dos de los enemigos cayeron muertos al instante y otro gravemente herido. El último oponente había conseguido llegar hasta el muelle de atraque y desde allí remató a su compañero herido. Atravesó el cierre de aire y entró en la nave, pero cuando las puertas del muelle se estaban cerrando una bala de Rilkien lo alcanzó en la espalda. Unos segundos más tarde la nave se separó de la estación y aceleró en dirección al punto de salto del sistema. Dos semanas más tarde, una nave del Servicio de Correo Interestelar encontró la nave a la deriva con un cadáver desangrado a los mandos.

El tiroteo había dejado el puente de mando en malas condiciones, con aparatos chisporroteando y pantallas de datos destrozadas. Endor se puso en contacto con el grupo que estaba en el nivel del anillo.

–        Aquí Endor, puente tomado. Hemos perdido a Noname. Grupo tres informe.

–        Aquí grupo tres, nivel controlado. Hemos cazado a dos, pero Orión ha caído.

–        ¿Es grave?

–        Está muerto. Recibió un escopetazo en el pecho mientras registrábamos el pasillo de los camarotes.

–        Llevad los cuerpos de los nuestros a la nave. Los demás a buscar el DIPM.

Después de una hora de búsqueda llegaron a la conclusión de que, o bien el DIPM estaba en la nave que había huído, o estaba en el campamento de prospección en la superficie del planeta. En el cuaderno de bitácora del capitán de la estación encontraron la posición del campamento de prospección. Según las anotaciones allí había 8 prospectores. Endor dejó a los ocho mercenarios en la estación con orden de mantenerla hasta la llegada de refuerzos de la Lepcon, y el resto bajaría con la Eclipse a la superficie a buscar el DIPM.

—————————————————————————————————————

La Eclipse se tambaleaba y crujía como si fuera a despedazarse en cualquier momento. Steve Endor y Mei Yuen aguantaban como podían la rutina de la reentrada, atados a sus sillas en la sala común. Rilkien ocupaba el puesto del difunto Noname en el puente. La voz del copiloto sonó por los altavoces de la nave.

–        10 segundos para finalizar reentrada.

La nave dejó de vibrar y ambos se quitaron el arnés. Endor fue hacia proa y Mei subió por la escalerilla en dirección a la torreta dorsal. Cuando Endor llegó al puente volvió a oir a Luka.

–        Activando elevadores antigravedad, desplegando antenas, bajando pantallas deflectoras, torreta liberada.

–        Yatro, ¿cómo va todo por ahí atrás?.

–        Como un reloj, Shak. Todos los sistemas funcionando.

Las pantallas deflectoras terminaron de bajar y Endor pudo mirar por el parabrisas la inmensa alfombra verde que se extendía miles de metros por debajo de la nave.

–        Shak, tengo señal de la baliza del campamento de prospección. Te paso las coordenadas.

–        Gracias Supra, ya las veo. Virando. Aceleración cero G. Ayúdame a controlar el planeo, Luka.

Endor se acercó a Shak y le puso la mano en el hombro.

–        Necesitaremos a casi toda la tripulación allí abajo.

–        Ya me lo imaginaba. Luka y Yatro se quedan, Supra y yo bajaremos a tierra.

–        Vamos a preparar las armas.

Rilkien se liberó del arnés y siguió a Endor a popa. Luka miró el altímetro.

–        10.000 metros.

–        Avante 1, Luka.

–        Aceleración 1G.

La Eclipse dio un respingo cuando se encendió el motor de maniobra, dejó de planear y empezó a volar en dirección al campamento. Luka volvió a mirar el altímetro.

–        4.000 metros. 30 segundos para llegar a la baliza.

Shak gritó por encima del hombro.

–        ¡Steve, ya casi estamos!

Endor y Rilkien se acercaron al puente. Desde la ventanilla lateral vieron un claro en la selva, de unos 300 metros de diámetro. Endor le hizo señas a Shak para que diera vueltas alrededor con la nave. Desde el aire el claro estaba desierto. Pequeñas máquinas de prospección estaban abandonadas, como detenidas en mitad del trabajo. El campamento estaba formado por una decena de habitáculos prefabricados de color blanco. No había señales de vida. Rilkien frunció el ceño.

–        No me gusta nada Steve, parece un cementerio.

Shak les miró preocupado. A su lado Luka, el copiloto, tragaba saliva.

–        ¿Es necesario bajar?

Endor contestó sin dejar de observar el objetivo.

–        Sin el DIPM sólo cobramos la mitad.

–        Para eso estamos aquí ¿no?  – añadió Rilkien dirigiéndose a popa.

La Eclipse descendió suavemente hacia el centro del claro. Nada más tocar tierra la compuerta se abrió y los hombres descendieron y se desplegaron en semicírculo. El último en descender fue Shak.

–        Yatro, mantened la nave en el aire. No quiero sorpresas.

Luka hizo despegar a la Eclipse antes de que a Yatro le diera tiempo de cerrar la compuerta. Desde arriba vio a los hombres dirigirse hacia los habitáculos prefabricados. Endor y Rilkien en cabeza, apuntando con sus armas hacia adelante; Mei Yuen, Shak y Supra más atrás vigilando el lindero del claro.

—————————————————————————————————————

Endor miró nervioso el reloj: llevaban allí 15 interminables minutos. Allí no había nadie, ni cuerpos ni rastros de sangre. La voz de Rilkien lo sacó de sus pensamientos.

–        Hemos encontrado el DIPM. Vámonos de aquí, ya tenemos la paga completa.

Salía de uno de los habitáculos prefabricados. Detrás de él Shak y Supra llevaban una pesada caja de un metro de largo por medio metro de ancho.

–        Tienes razón. ¡Shak, llama a la nave!

–        Luka, baja y sácanos de aquí. Yatro, cúbrenos desde la compuerta.

La Eclipse bajó hacia el claro girando lentamente sobre su eje. Desde la compuerta lateral Yatro vigilaba la selva con su carabina láser. No vio fogonazos, pero instintivamente se encogió al sentir el repiquetear de impactos de armas ligeras sobre la superficie de la nave.

–        Luka, nos atacan con armas ligeras deben ser rifles de gauss.

–        Te crees que no lo veo. Mira a ver si descubres desde donde disparan. Voy a orientar la compuerta hacia el campamento.

Yatro no pudo contestar. Sintió un golpe en el pecho que le empujó contra el mamparo que tenía detrás. Miró lentamente hacia abajo y vio una mancha roja que le iba creciendo a la altura del esternón. Intentó hablar, pero de su boca sólo brotó sangre. Las piernas le flaquearon, resbaló por la pared y cayó al vacío. Su cuerpo se estrelló contra el suelo sin un grito.

Mei Yuen, que iba en cabeza, vio caer el cuerpo de Yatro y se giró hacia Endor y Rilkien, que cerraban la marcha.

–        ¡Francotiradores, Yatro ha caído!

No acabó de hablar cuando empezaron a oir los silbidos de proyectiles en sus oídos. Los impactos a su alrededor levantaron surtidores de tierra rojiza.

–        ¡Hijos de puta, no les veo!

Endor, Rilkien y Mei formaron un semicírculo a retaguardia y abrieron fuego contra la selva  para proteger la retirada de la preciada carga. La Eclipse se posó bruscamente, levantando una nube de polvo a 20 metros de Shak y Supra, que resoplaban por el esfuerzo de acarrear el DIPM. Supra lanzó un grito y se desplomo, arrastrando consigo la caja y a su compañero. Shak comprobó que Supra tenía una fea herida en el abdomen.

–        ¡Le han dado a Supra, necesito ayuda aquí!

Cogió a Supra por las axilas y empezó a arrastrarle hacia la nave. Recibió un impacto en el muslo que le hizo caer de rodillas y a continuación otro en el hombro.

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Luka echó un vistazo hacia atrás, en dirección al pasillo central de la nave.

–        Ya era hora, ¿a qué estabais esperando?

A su espalda no vio lo que esperaba. En medio del pasillo había un humanoide de un metro de estatura, con la cabeza apepinada, extremidades finas con  dedos largos… y una carabina de gauss apuntando a su cabeza.

–        ¿Qué coño…?

Fuente de la imagen: juego VII Legio, de International Team, 1983

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–        ¡Mei, sube a la torreta y dales caña!

Endor y Rilkien volvían hacia la nave con la caja a cuestas, dejando atrás a Shak, que tendido en el suelo pedía que no les abandonaran, y Supra, que agonizaba entre gritos de dolor. Mei subió la rampa de la compuerta y se encontró de frente con el Napo, que estaba ocupado saqueando los cajones de la sala principal de la nave, y lo fulminó con dos disparos de su carabina láser. Rilkien y Endor entraron resoplando en la nave, cargados con el DIPM. Endor corrío hacia proa mientras Rilkien cerraba la compuerta lateral y Mei trepaba a la torreta dorsal. Al llegar al puente tuvo que apartar el cadáver de Luka para poder ocupar el puesto del piloto.

Desde el suelo Shak contempló como le robaban su nave. Una docena de Napos se acercaron apuntándole con sus carabinas…

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Sistema: Traveller Clásico ambientado en 2300.

Partida jugada: hacia 1986

PJ                                                       Jugador

Steve Endor                                       Harold

Rilkien                                                Paco

Mei Yuen                                           Patricia

Orión Aldebarán                                Pedro

¿Qué te parece el relato?  ¿Hubieras actuado de forma diferente de ser tú el jugador?

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